Para repetir en Moncloa, el presidente asumió una millonaria factura que deberá pagar durante la legislatura. El déficit, el paro, la inflación, la desconfianza y, en definitiva, el fantasma de la recesión, complican ahora el escenario.
El Gobierno veía entonces “enormemente exagerado” hablar de crisis. Y quizá por eso pensó que no habría problema para sacar la chequera después de las elecciones del 9 de marzo. Los compromisos que asumía el ahora reelegido presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se iban sumando a una larga lista en la que ya figuraban algunas medidas de la precampaña, como la paga de 2.500 euros a todas las madres o las ayudas al alquiler. Y, al compás, también iba subiendo el coste de la hipoteca del Ejecutivo durante esta legislatura que asciende a 50.000 millones de euros.
Es el coste al que ascienden las medidas del programa electoral del PSOE (22.000 millones) más el plan aprobado en precampaña, que poco a poco fueron agrandando los ministros.
Y es la factura que el Gobierno debe empezar a pagar ahora, en plena crisis.
Para hacerlo, el Ejecutivo tiene ante sí cuatro años (hasta 2012), en una coyuntura que poco invita al gasto y que, según los analistas, irá a peor. Solbes admite incluso que el PIB tocará fondo en 2009, en una situación que mucho difiere de la de marzo .
Frente al entonces inexistente frenazo económico, el ministro de Economía dice ahora que España sufre la “crisis más compleja que nunca hemos vivido”.
Los datos que tiene en la mano permiten concluir otra cosa: los ingresos tributarios caen a ritmos del 4,8%, con el IVA y a la cabeza con un retroceso del 14,2% interanual. Mientras, los gastos del Estado se disparan a ritmos del 10%, provocando todo ello que las arcas públicas hayan vuelto a déficit con un agujero de 4.700 millones de euros.
Al tiempo, el PIB crece sólo un 0,1%, la inflación ha escalado ya al 5,3% y el paro ha cerrado julio con un incremento histórico. Un coctel de factores que dejan poco margen al presidente.
Es en esta coyuntura en la que tendrá que desembolsar en toda la legislatura un total de 20.000 millones para pagar anualmente el cheque de 40o euros; 2.800 millones para afrontar las medidas fiscales para los autónomos, nada satisfechos con la política del Gobierno; 6.000 millones para cumplir con la ley de Dependencia y casi 7.000 millones para hacer lo propio con la de Igualdad, en la que se incluyen los 4.800 millones de euros durante este mandato de la paga a las madres, la ayudas a la familias numerosas o las modificaciones en pensiones.
Todo ello sin olvidar el capítulo inmobiliario, que el PSOE ha querido hacer protagonista, y que se llevará cerca de 4.000 millones. A este importe habría que sumar ahora un gasto extra no previsto en las elecciones: los 300 millones que dedicará el Ejecutivo para comprar suelo público y construir VPO, medida que, de paso, servirá para ayudar a las promotoras con problemas.
La memoria económica del programa electoral socialista asegura que el Ejecutivo se ha reservado 950 millones de margen para medidas no contabilizadas. No obstante, el mismo documento cifra en sólo 22.174 millones de euros el coste de llegar a la Moncloa, al dejarse en el camino medidas anunciadas durante la campaña pero que ya están impactando en la chequera del Ejecutivo.
Lo peor de todo es que el Ejecutivo se ha quedado sin una salida de emergencia para costear sus promesas. En marzo, Solbes ya advirtió de que si el PIB crecía por debajo del 3% habría que echar mano al superávit para afrontar el gasto. El problema es que la economía se acelerará, según sus nuevas previsiones, sólo un 1,6% este año, es decir, sólo la mitad. Y tampoco el superávit pagará el decalaje porque ha sido lo primero en desaparecer.
... Y por eso los presupuestos no son austeros
Lo ha repetido mil y una veces. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha advertido en múltiples ocasiones que no está de acuerdo con la receta de hacer una reducción drástica del gasto público dada la gravedad de la crisis, como piden políticos y expertos.
Tal es el clamor que el Gobierno se quedó solo en el Congreso en la aprobación del techo de gasto no financiero para el 2009 –la primera piedra de los presupuestos–, fijado en 160.158 millones de euros, un 5% más que este año, y un crecimiento mayor del esperado en los ingresos.
Zapatero rechaza las peticiones de ajustar el gasto porque, en su opinión, “ya sabemos contra quién chocan algunos planes de choque, siempre contra los trabajadores”. Sin embargo, el propio Gobierno ha admitido que la crisis está tocando ya a las rentas más bajas.
Y si el pleno empleo fue una ambición política, la idea de apretarse el cinturón no va por mejor camino. El presidente asegura que “va a haber una fuerte” política de austeridad”. Pero también, insiste, de “solidaridad”, precisamente el mismo mensaje que trasmitió para llegar a Moncloa y que ahora le pasa una fuerte hipoteca en plena crisis. Invalidando, a la vez, las intenciones de emprender rebajas fiscales en esta legislatura, pese a que tanto el IRPF como el gravamen de las empresas, el Impuesto de Sociedades, se sitúan por encima de la media de tributación de la OCDE.
Vía: Expansión
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Zapatero pagará en plena crisis una ‘hipoteca’ electoral de 50.000 millones de euros
Publicado por
Arcosan
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05 agosto 2008



























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