La crisis económica destapa un fuerte aumento del fraude fiscal en el IVA

. 17 octubre 2008
  • Agregar a Technorati
  • Agregar a Del.icio.us
  • Agregar a DiggIt!
  • Agregar a Yahoo!
  • Agregar a Google
  • Agregar a Meneame
  • Agregar a Furl
  • Agregar a Reddit
  • Agregar a Magnolia
  • Agregar a Blinklist
  • Agregar a Blogmarks

La crisis económica está teniendo un efecto devastador sobre las cuentas públicas (14.638 millones de déficit en los ocho meses primeros meses del año). Pero no sólo debido a la caída de la actividad económica, lo que indudablemente afecta a la recaudación. Lo que parece estar detrás de este recorte en los ingresos públicos es que el fraude fiscal se ha disparado en los últimos meses a la luz de la información que suministra la Contabilidad Nacional. En particular, en todo lo relacionado con el IVA.

Los datos no dejan lugar a dudas, y tienen que ver con el hecho -verdaderamente singular- de que mientras los ingresos ligados a los impuestos sobre la producción y la importación (principalmente el IVA) literalmente se han derrumbado (con una caída del 15,8%), el excedente bruto de explotación (los beneficios de las empresas) crecen todavía muy por encima del PIB, lo que a priori es una contradicción. Si hay menos actividad económica, lo razonable sería pensar que también las empresas deben ver recortados sus márgenes. De hecho, la recaudación por el Impuesto de Sociedades está retrocediendo nada menos que un 29,6% respecto a agosto de 2007.

Sin embargo, en términos de Contabilidad Nacional (reparto de la tarta entre los diferentes agentes económicos) está ocurriendo algo insólito. Mientras que el PIB crece un 5,3% en términos nominales (con inflación), los beneficios de las empresas están aumentando, según Estadística, un 9,9%. El avance de las rentas empresariales no puede achacarse a una caída del peso de los salarios en el PIB, ya que la remuneración de los asalariados está creciendo un 5,5%, ligeramente por encima de lo que avanza el Producto Interior Bruto. Por el contrario, lo que está cayendo de una forma verdaderamente brusca son los impuestos vinculados a la actividad económica, que en el segundo trimestre del año retrocedieron un 13,8% en Contabilidad Nacional.

Según los expertos, se trata de una tasa verdaderamente elevada teniendo en cuenta que la causa principal de la caída de la recaudación en el IVA tiene que ver con el negocio inmobiliario, pero como recuerda un analista, “los pisos tributan al 7%”, prácticamente la mitad de lo que están cayendo los ingresos por IVA.

Lo ocurrido entre abril y junio no es un fenómeno singular, ya que lo mismo viene sucediendo desde el tercer trimestre de 2007, que es cuando comienza a observarse una clara divergencia entre beneficios empresariales y recaudación fiscal. En los trimestres anteriores, ambas rúbricas habían crecido siempre de una forma prácticamente homogénea (7,9% y 7,2% en el primer trimestre o 7,5% y 6,6% en el segundo, respectivamente), pero tras destaparse la crisis económica (todavía de forma incipiente por aquellos meses) lo cierto es que excedentes empresariales e ingresos públicos han seguido caminos opuestos.

Fuerte recorte de las operaciones interiores

La divergencia tampoco puede achacarse a una caída de las operaciones exteriores como consecuencia de un debilitamiento de las importaciones (lo que es coherente con el nuevo entorno económico), toda vez que están creciendo un 1,9%. Por el contrario, las operaciones interiores, son las que está sufriendo un fuerte recorte, de nada menos que el 19,4%, según los datos de la Intervención General del Estado.

Es decir, que mientras la recaudación fiscal relacionada con la actividad económica se ha hundido, los beneficios empresariales ganan peso en el reparto de la renta nacional, sin que los salarios hayan sufrido merma alguna.

Vía: Cotizalia