La suerte esta echada. El mundo desarrollado parece estar abocado a una recesión en 2009. Lo dijo ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI), y todo indica que esta vez dará en la diana a la vista del recrudecimiento de la crisis financiera internacional. Un dato ilustra la intensidad del ajuste. Salvo Canadá, ninguna de las grandes economías industrializadas crecerá el año próximo por encima del 0,5% en términos anuales. Y lo que es todavía peor. Tres países: España, Italia y Reino Unido firmarán una recesión, un escenario que, en el caso español, no se producía desde hace 15 años.
El FMI estima, en concreto, que el Producto Interior Bruto caerá dos décimas en 2009, muy lejos del 1,4% que crecerá, presumiblemente este año. Y a una distancia sideral del 3,7% alcanzado hace apenas un año, en 2007. El Fondo Monetario se sitúa de esta manera a la cabeza de los más pesimistas sobre el futuro inmediato de la economía española, toda vez que el Panel de expertos de coyuntura (que coordina la Fundación de las Cajas de Ahorros) había estimado como probable una tasa de avance del PIB equivalente al 0,3%. De los 14 institutos de coyuntura que forman parte de la muestra, tan sólo dos: Funcas e Intermoney, han previsto que España entre en recesión en 2009, lo que da idea del drástico empeoramiento de la actividad.
El deterioro de las expectativas tiene que ver con el crash bancario y su principal consecuencia: la falta de liquidez en los mercados internacionales para financiar actividades productivas. Algo a lo que hay que añadir otra secuela adversa: el pinchazo del efecto riqueza para las familias derivado del desplome de las bolsas.
Aunque ayer los principales bancos centrales del mundo anunciaron una rebaja de medio punto de los tipos de interés, la impresión que tienen muchos economistas es que la relajación de la política monetaria apenas podrá influir en una recuperación del consumo. En particular en EEUU, donde el precio oficial del dinero se sitúa ya en niveles extraordinariamente bajos, del 1,5%. Algo que puede explicar el derrumbe bursátil de ayer, pese al recorte de los tipos de interés. El FMI, al menos, estima que el sector de la vivienda en EEUU “toque fondo finalmente en el próximo año, lo que acabará con el intenso lastre que este ha representado para el crecimiento desde 2006”, aseguran sus economistas.
La trampa de la liquidez
Pese a ello, según las fuentes consultadas, EEUU corre el peligro de caer en lo que los economistas denominan ‘trampa de liquidez’, fenómeno que se produce cuando los tipos de interés son tan bajos que apenas influyen en la economía, toda vez que se inutiliza el principal instrumento de la política monetaria para gobernar el ciclo económico.
Algunos economistas han llamado a este proceso ‘mal japonés’, término acuñado a mediados de los noventa tras comprobarse que la agresiva bajada de los tipos de interés decidida por el Banco de Japón apenas tenía capacidad de influencia sobre la actividad económica. Pese a que el precio del dinero se sitúa desde hace años por debajo del 1% (en la actualidad ha quedado fijado en el 0,5%) la economía japonesa ha vivido un largo periodo recesivo sin parangón en su reciente historia económica.
No es este, desde luego, el caso de la eurozona, donde el precio oficial del dinero ha quedado situado en el 3,75%. Según las fuentes consultadas, en este caso la capacidad de influencia de la política monetaria sobre la economía real puede ser mayor. Eso sí, a condición de que se calmen las tensiones en el interbancario, que por el momento sigue extremadamente tenso, hasta el punto de que ayer el euribor cerró al 5,48%, muy por encima del precio oficial del dinero. Ese tipo de interés no recoge todavía la bajada decidida ayer por el BCE y otros seis bancos centrales, ya que el fixing de las operaciones se cierra a las 11 de la mañana. Hoy se verá, realmente, si la relación de la política monetaria se traslada total o parcialmente a la economía real.
La decisión del BCE, en cualquier caso, es coherente con las menores presiones inflacionistas derivadas de la caída del petróleo, que ayer cambio de manos a 81,91 dólares en el mercado de Londres, el nivel más bajo desde octubre de 2007. ¿Quiere decir esto que se abre una nueva etapa de petróleo barato? No opina esto el FMI. Según sus economistas, las limitaciones de la oferta de crudo y el bajo nivel de existencias “probablemente persistirán durante algún tiempo”. En concreto, mientras el crecimiento de la demanda en las grandes economías emergentes se mantenga vigoroso. “Por lo tanto”, asegura, “es probable que los precios sigan situándose en niveles históricamente altos, con un margen considerable de volatilidad de los precios”.
La principal incógnita, sin embargo, sigue siendo el crash bancario. Y ayer el informe sobre Perspectivas Económicas del FMI da un auténtico aviso para navegantes. “Cuando una desaceleración o una recesión está precedida por tensiones financieras, y especialmente cuando estas tensiones se concentran en el sector bancario, dice el Fondo Monetario, por lo general esta desaceleración o recesión es considerablemente más grave que las no precedidas por tensiones financieras”. En su opinión, las desaceleraciones o recesiones precedidas por tensiones relacionadas con el sector bancario “tienden a provocar pérdidas acumulativas del producto entre dos y tres veces mayores, y tienden a prolongarse durante un período entre dos y cuatro veces más largo”. Toda una declaración de principios.
Vía: Cotizalia
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Economía
La recesión llama a la puerta
Publicado por
Arcosan
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09 octubre 2008



























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