La recesión llama a la puerta

. 09 octubre 2008
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La suerte esta echada. El mundo desarrollado parece estar abocado a una recesión en 2009. Lo dijo ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI), y todo indica que esta vez dará en la diana a la vista del recrudecimiento de la crisis financiera internacional. Un dato ilustra la intensidad del ajuste. Salvo Canadá, ninguna de las grandes economías industrializadas crecerá el año próximo por encima del 0,5% en términos anuales. Y lo que es todavía peor. Tres países: España, Italia y Reino Unido firmarán una recesión, un escenario que, en el caso español, no se producía desde hace 15 años.

El FMI estima, en concreto, que el Producto Interior Bruto caerá dos décimas en 2009, muy lejos del 1,4% que crecerá, presumiblemente este año. Y a una distancia sideral del 3,7% alcanzado hace apenas un año, en 2007. El Fondo Monetario se sitúa de esta manera a la cabeza de los más pesimistas sobre el futuro inmediato de la economía española, toda vez que el Panel de expertos de coyuntura (que coordina la Fundación de las Cajas de Ahorros) había estimado como probable una tasa de avance del PIB equivalente al 0,3%. De los 14 institutos de coyuntura que forman parte de la muestra, tan sólo dos: Funcas e Intermoney, han previsto que España entre en recesión en 2009, lo que da idea del drástico empeoramiento de la actividad.

El deterioro de las expectativas tiene que ver con el crash bancario y su principal consecuencia: la falta de liquidez en los mercados internacionales para financiar actividades productivas. Algo a lo que hay que añadir otra secuela adversa: el pinchazo del efecto riqueza para las familias derivado del desplome de las bolsas.

Aunque ayer los principales bancos centrales del mundo anunciaron una rebaja de medio punto de los tipos de interés, la impresión que tienen muchos economistas es que la relajación de la política monetaria apenas podrá influir en una recuperación del consumo. En particular en EEUU, donde el precio oficial del dinero se sitúa ya en niveles extraordinariamente bajos, del 1,5%. Algo que puede explicar el derrumbe bursátil de ayer, pese al recorte de los tipos de interés. El FMI, al menos, estima que el sector de la vivienda en EEUU “toque fondo finalmente en el próximo año, lo que acabará con el intenso lastre que este ha representado para el crecimiento desde 2006”, aseguran sus economistas.

La trampa de la liquidez


Pese a ello, según las fuentes consultadas, EEUU corre el peligro de caer en lo que los economistas denominan ‘trampa de liquidez’, fenómeno que se produce cuando los tipos de interés son tan bajos que apenas influyen en la economía, toda vez que se inutiliza el principal instrumento de la política monetaria para gobernar el ciclo económico.

Algunos economistas han llamado a este proceso ‘mal japonés’, término acuñado a mediados de los noventa tras comprobarse que la agresiva bajada de los tipos de interés decidida por el Banco de Japón apenas tenía capacidad de influencia sobre la actividad económica. Pese a que el precio del dinero se sitúa desde hace años por debajo del 1% (en la actualidad ha quedado fijado en el 0,5%) la economía japonesa ha vivido un largo periodo recesivo sin parangón en su reciente historia económica.

No es este, desde luego, el caso de la eurozona, donde el precio oficial del dinero ha quedado situado en el 3,75%. Según las fuentes consultadas, en este caso la capacidad de influencia de la política monetaria sobre la economía real puede ser mayor. Eso sí, a condición de que se calmen las tensiones en el interbancario, que por el momento sigue extremadamente tenso, hasta el punto de que ayer el euribor cerró al 5,48%, muy por encima del precio oficial del dinero. Ese tipo de interés no recoge todavía la bajada decidida ayer por el BCE y otros seis bancos centrales, ya que el fixing de las operaciones se cierra a las 11 de la mañana. Hoy se verá, realmente, si la relación de la política monetaria se traslada total o parcialmente a la economía real.

La decisión del BCE, en cualquier caso, es coherente con las menores presiones inflacionistas derivadas de la caída del petróleo, que ayer cambio de manos a 81,91 dólares en el mercado de Londres, el nivel más bajo desde octubre de 2007. ¿Quiere decir esto que se abre una nueva etapa de petróleo barato? No opina esto el FMI. Según sus economistas, las limitaciones de la oferta de crudo y el bajo nivel de existencias “probablemente persistirán durante algún tiempo”. En concreto, mientras el crecimiento de la demanda en las grandes economías emergentes se mantenga vigoroso. “Por lo tanto”, asegura, “es probable que los precios sigan situándose en niveles históricamente altos, con un margen considerable de volatilidad de los precios”.

La principal incógnita, sin embargo, sigue siendo el crash bancario. Y ayer el informe sobre Perspectivas Económicas del FMI da un auténtico aviso para navegantes. “Cuando una desaceleración o una recesión está precedida por tensiones financieras, y especialmente cuando estas tensiones se concentran en el sector bancario, dice el Fondo Monetario, por lo general esta desaceleración o recesión es considerablemente más grave que las no precedidas por tensiones financieras”. En su opinión, las desaceleraciones o recesiones precedidas por tensiones relacionadas con el sector bancario “tienden a provocar pérdidas acumulativas del producto entre dos y tres veces mayores, y tienden a prolongarse durante un período entre dos y cuatro veces más largo”. Toda una declaración de principios.

Vía: Cotizalia



¿Es tan alto como parece el impuesto de sociedades?

. 06 octubre 2008
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El impuesto de sociedades es el tercero en importancia por recaudación tras el IRPF y el IVA. Grava la renta de las empresas, es decir, los beneficios. Ante la situación económica adversa, partidos políticos como PP o CiU, la patronal CEOE, y organizaciones profesionales como los asesores fiscales, consideran que el tipo de gravamen –del 30% para las grandes empresas y del 25% para las pequeñas y medianas– es demasiado alto.

Argumentan que este impuesto perjudica la competitividad de las empresas españolas ya que en la mayoría de países europeos el tipo es menor. Ello significa que, a igual beneficios empresariales, las sociedades extranjeras gozan de mayor liquidez una vez pagados sus impuestos.

Según un estudio de KPMG, España es el quinto país de la Unión Europea con un impuesto de sociedades más alto. Sólo le supera Malta, Bélgica, Francia e Italia (ver gráfico inferior). Alemania mantiene un gravamen medio punto por debajo del Español, mientras que, en el Reino Unido, el tipo es del 28%.

Sin embargo, muy pocas empresas españolas tributan al 30%. España es de los países que goza de más deducciones y exenciones. Según datos de la Agencia Tributaria, el tipo medio efectivo en el impuesto de sociedades, es decir, el gravamen real que pagan las compañías una vez aplicadas todas las deducciones y exenciones, se redujo hasta el 22,6% en 2007.

En los últimos años, el tipo efectivo fluctuaba en torno al 25%. El Gobierno de Zapatero aprobó la pasada legislatura una reducción gradual del impuesto de sociedades. En 2007, el tipo nominal pasó del 35% al 32,5% para, después, en 2008, descender nuevamente hasta el 30% actual.

Un estudio publicado recientemente por tres profesores de la Universidad de Oviedo muestra como, si bien es cierto que el tipo nominal del impuesto de sociedades históricamente es más alto que el de la media de la UE, el tipo efectivo, el que finalmente pagan las empresas, está por debajo del de la mayoría de países comunitarios (ver gráfico superior).

El estudio analiza grandes empresas de toda Europa y calcula el tipo real al que tributaban sus beneficios empresariales. Con datos de 2005, el tipo efectivo medio en España era del 26,31% -casi diez puntos menos que el nominal, que por aquel entonces aún estaba en el 35%- y tres puntos y medio por debajo de la media de la UE.

'Fijarse sólo en el tipo nominal es engañoso', sostiene Elena Fernández, que participó en la elaboración del estudio. Con la excepción de Luxemburgo, España mantenía la diferencia más alta entre el tipo real y el nominal. El sistema español se caracteriza por tener muchas deducciones y tipos altos. Esta situación es la que desde la Comisión Europea se quiere cambiar. El objetivo es que los países converjan hacía un tipo similar y supriman la mayoría de deducciones.

Sin embargo, tras perder poder en política monetaria por la introducción del euro -las decisiones sobre tipos de interés depende del BCE-, los Estados son reacios a ver mermada su capacidad de maniobra también en política fiscal. Los Gobiernos, mediante los cambios tributarios, pueden impulsar ciertos sectores estratégicos para su país, incentivar la inversión, el consumo o mejorar la liquidez. En definitiva, supone una herramienta fundamental para dirigir la economía nacional.

De facto, existe una asimetría fiscal incompatible con el afán homogeneizador de la UE y la Comisión Europea vela para evitar situaciones discriminatorias a través de la política tributaria. Por ejemplo, ha requerido a España que suprima la deducción fiscal que pueden aplicarse las empresas españolas que realizan compras en el exterior. Para la autoridad comunitaria, se trata de una ayuda ilegal del Estado.

A pesar de que Europa camina hacia una mayor armonización fiscal, la diferencia impositiva es abismal. El tipo nominal en Malta, el más alto de la UE, es del 35% mientras que en Bulgaria o Chipre se mantiene en el 10%. Los países del Este tienen tipos más bajos que los de la vieja Europa. Ello supone un incentivo para que las empresas de Europa occidental emigren hacia el este.

Experimentos con gaseosa

La deslocalización empresarial supone un argumento de peso entre aquellos que piden al Gobierno de Zapatero una nueva rebaja del impuesto de sociedades. 'Hay que proteger a los que tienen la responsabilidad de mantener los puestos de trabajo', dijo recientemente en el Congreso el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro. El ministro de Economía, Pedro Solbes, cuando le plantean esa posibilidad, recurre al refranero popular: 'Los experimentos, mejor con gaseosa'. El Gobierno, de momento, rechaza tocar un impuesto cuya recaudación ha caído un 30% de enero a agosto respecto al mismo periodo de 2007.


Vía: CincoDías