El debate está abierto: ¿Habría que bajar el sueldo a los funcionarios para combatir el déficit público que ha generado la crisis? El Gobierno irlandés ya ha dado el primer paso: ha anunciado que reducirá el sueldo de los funcionarios un 7,5% en 2009, como parte del plan de austeridad puesto en marcha para reducir el déficit presupuestario en 2.000 millones de euros.
Una medida que en España el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ni siquiera ha contemplado, pese a que en nuestro país los funcionarios suponen casi un tercio del gasto público. Todo lo contrario, el Gobierno ha decidido nadar a contra corriente de la tendencia que se está instalando en el resto de países -en EEUU, el Presidente Barack Obama ya ha anunciado la congelación del sueldo de los altos cargos públicos para combatir la crisis- y subirá el salario a los trabajadores de la administración algo más de un 3% (incluyendo complementos de destino y planes de pensiones).
Los Presupuestos Generales del Estado para 2009 contemplan unos gastos de personal de 26.847,76 millones de euros, de los cuales 12.817,04 corresponden a los funcionarios, 84,56 millones a altos cargos y 1.086,7 millones al personal laboral, entre otros. Por otra parte, el salario de los funcionarios depende de su categoría, puesto y antigüedad. Por ejemplo, un licenciado del Grupo A (el más alto) puede ganar, considerando la suma del sueldo y el complemento de destino (y sin tener en cuenta los trienios: suplemento que se les suma cada tres años y que oscila entre 157 y 523 euros brutos anuales), entre 22.186,26 y 27.852,30 euros brutos anuales. Mientras que un funcionario del grupo C2 (categoría más baja), gana como mínimo unos 10.160 euros brutos al año.
Ante esta situación, ya se han levantado algunas voces que cuestionan la oportunidad de la medida, teniendo en cuenta los malos datos macroeconómicos del país y el fuerte incremento del empleo (el martes se conoció el dato de que el número de parados registrados superó en enero la cota de los 3,3 millones). Sin embargo, este aumento responde a una promesa que hizo Zapatero hace cuatro años a los sindicatos con la que se pretendía compensar la pérdida de poder adquisitivo del sector como consecuencia de las congelaciones salariales llevadas a cabo por el Gobierno de José María Aznar.
Sobre la conveniencia de reducir el sueldo a los funcionarios, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, destacó el pasado mes de octubre que en momentos de crisis económica como el actual, ella prefiere reducir el número de altos cargos del Gobierno que bajar el salario a los trabajadores públicos, ya que la actual es la Administración con mayor número de altos cargos de la historia y apostó por “recortar el gasto corriente” y la inversión en publicidad.
Irlanda, primer país de los 16 en tener calificación negativa
Cuando las barbas de tu vecino veas cortar... Y es que la decisión de Irlanda de recortar el sueldo a los funcionarios responde a un déficit público que triplica el límite del 3% establecido por el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea. El primer ministro, Brian Cowen ha anunciado un Paquete de Austeridad para reducir en seis puntos porcentuales este déficit y la primera medida que ha presentado es la rebaja del sueldo de los funcionarios, una decisión que Cowen describe como “comienzo creíble”, pero que seguramente levantará cierta polémica.
De hecho, el pasado mes de octubre, la presidenta irlandesa, Mary McAleese, fue la primera que dio el paso con el fin de dar ejemplo y redujo su sueldo en un 10%. McAleese ganaba 325.000 euros anuales. Y esto es sólo el principio.
El Ejecutivo quiere conseguir un ahorro de 4.000 millones de euros en 2010 y en 2011, de 3.500 millones en 2012 y de 3.000 millones en 2013. Así que el plan de Cowen contempla otras medidas, como que los aproximadamente 350.000 funcionarios hagan aportaciones propias para sus pensiones, que se deducirían de sus salarios o modificar las ayudas por hijos para ahorrarse hasta 75 millones y recortar las ayudas al desarrollo en el extranjero en 95 millones.
Irlanda se convirtió la semana pasada en el primer país de los dieciséis de la eurozona al que la agencia Moody´s recortó la calificación crediticia a negativa. El deterioro de las finanzas públicas se debe, tal y como señala el Financial Times, a la caída de los ingresos a través de impuestos por el estallido de la burbuja inmobiliaria.
Una situación muy parecida a la de España, que vió el pasado mes de enero como S&P le rebajaba el rating a "AA+", con un déficit fiscal que ha alcanzado el 3,4% y un exterior que ha crecido hasta el 8-9%. Además, la recuperación del país será más lenta como consecuencia del hundimiento del ladrillo y la dificultad de reconversión del modelo de negocio. Según el Fondo Monetario Internacional, el PIB caerá el 1,7% en 2009 y el 0,1% el año siguiente, con lo que España no comenzará a levantar cabeza hasta 2011.
Vía: Cotizalia
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¿Debería España bajar el sueldo a los funcionarios?
La liquidez ya no asusta: el miedo ahora es la solvencia por el aumento de la morosidad
Quedó claro con las cuentas de La Caixa: la liquidez ya no quita el sueño de los directivos de la banca española. Entre otras cosas, porque han almacenado toda la que pueden en vez de dar crédito, como ayer recriminó Zapatero a los presidentes de los principales bancos y cajas. Pero eso no significa que duerman tranquilos: el vertiginoso aumento de la morosidad amenaza directamente la solvencia de las entidades, como evidenciaron ayer los resultados de Caja Madrid con una mora del 4,87% (y que Miguel Blesa cifra en el 7,3% este año) y una cobertura de sólo el 46,6%. El riesgo es que el Estado tenga que entrar en el capital de las entidades, algo que algunas empiezan a ver posible.
"La liquidez ya no es el principal problema: con barra libre en el BCE al 2% tras la última bajada de tipos y con las inyecciones de liquidez del fondo del Gobierno, tienen lo que necesitan", afirman en una entidad de tamaño medio. El FAAF celebró el viernes su cuarta subasta, en la que adjudicó 6.002 millones de euros; con ello, van ya 19.339 de los 30.000 millones (ampliables a 50.000) con que está dotado este fondo. Es decir, las alternativas a un interbancario que sigue cerrado más allá de los plazos más cortos están funcionando.
Además, por fin se ha puesto en marcha el plan de avales estatales a las emisiones de deuda, pese al retraso provocado por las interminables trabas burocráticas: La Caixa ha sido la primera en emitir estos bonos, por importe de 2.000 millones, y ya han recibido autorización previa para ello Bankinter, CAM, Sabadell, Pastor, Bancaja, Cajamar, Caixa Cataluña y Caja Madrid, según datos de la CNMV.
En el otro lado, los vencimientos que afrontan bancos y cajas en 2009 no son excesivos, salvo algunas excepciones: la cifra total estimada se sitúa entre 75.000 y 80.000 millones, más otros 90.000 en pagarés a corto plazo. La cifra más fiable es la delos bancos, cuantificada por Bloomberg en 60.700 millones de euros, de los que la mitad corresponde a Santander. Estos vencimientos se pueden cubrir perfectamente con estos instrumentos y con las reservas de liquidez que atesoran las propias entidades. Una liquidez que ya no se gastan en dar crédito a manos llenas como hasta ahora, sea porque han cerrado el grifo, como asegura el Gobierno, sea porque no hay "demanda solvente" (lo de solvente es la clave) como sostiene el sector.
Ahora bien, tampoco es todo tan maravilloso: el retraso del plan de avales ha provocado que las entidades españolas lleguen las últimas a apelar al mercado internacional con deuda garantizada por su Estado, y además la bajada del rating de España encarece esta financiación. Pero los expertos consultados no creen que vayamos a ver problemas más allá de algún caso puntual.
La solvencia, en peligro pese a la provisión genérica
Así pues, la crisis ha dejado de ser de liquidez y ahora empieza a ser de solvencia, un camino que ya han recorrido los sistemas financieros de la mayoría de los países occidentales y que ha acabado con la entrada de los Estados en el capital de muchas entidades. Un final que ya no descartan algunos banqueros españoles, como Jaime Guardiola, director general del Sabadell, pese a que hasta ahora todos presumían de que España es diferente porque aquí no hay activos tóxicos (titulizaciones subprime) y porque el Banco de España ha sido mucho más estricto que las autoridades de otros países. Pero aquí tenemos los balances repletos de créditos con unos activos muy sobrevalorados como garantía, con lo que al final la situación es muy parecida, como ayer explicaba S.McCoy.
Para evitar nacionalizaciones, bancos y cajas están dotando provisiones extraordinarias a marchas forzadas y están buscando desesperadamente fórmulas para reforzar su capital antes de que se les vaya de las manos. En el primer caso, se trata de una estrategia negociada con el Banco de España para ir provisionando todos los activos que en el futuro van a entrar en mora (pérdidas esperadas), sobre todo crédito promotor, y evitar grandes amortizaciones de golpe que pueden poner a alguna entidad al borde de la quiebra.
En el segundo, se trata de reforzar los ratios de capital con el fin de hacer frente a las pérdidas inesperadas, que serán muchas tal como está el patio. Santander abrió el fuego con su macroampliación de capital y ahora vivimos una avalancha de colocación de productos híbridos -preferentes y deuda subordinada- que se consideran capital pese a ser títulos de deuda. Colocaciones que se están centrando en las redes de oficinas para poder pagar intereses muy inferiores a los que exigen los inversores institucionales.
El arma secreta con que cuentan nuestras entidades para hacer frente a la subida estratosférica de la morosidad es la famosa provisión genérica (que se dota automáticamente al conceder créditos en función del riesgo de los mismos). Esta provisión permite ir cubriendo las pérdidas sin necesidad de erosionar las cuentas de resultados y sin consumir capital. El problema es que eso tiene un límite, y la inmensa mayoría de las entidades españolas -de las grandes sólo se salvan Bankinter y Sabadell- han empezado a usar ya la genérica para este fin, con lo que el colchón cada vez es más pequeño. Y con un menor colchón, las pérdidas pueden empezar a comerse un core capital que en algunas entidades se acerca peligrosamente al umbral legal del 6% (Caja Madrid está en el 6,63%).
Vía: Cotizalia.
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